Pérdidas en la Adicción

Cuando existe una adicción, la persona por ende sufrirá varias pérdidas a lo largo del proceso, algunas recuperables y otras no.

La primera pérdida será el control sobre el consumo, ya que la característica principal de la adicción será el pensamiento obsesivo y la conducta compulsiva que está generando conflictos, ya sea  relacionado con beber alcohol, consumir alguna droga, o alguna conducta, como ejercitarse, comer o trabajar en exceso.

El hecho de perder el control sobre las decisiones, sobre la salud y sobre la propia vida, ya implica un deterioro per se, tanto físico como psicológico y emocional.

Subsecuente a esto, en el proceso de adicción habrá pérdidas específicas en diferentes áreas del adicto, las más afectadas son el área social, familiar y laboral, con la pérdida de la confianza y el respeto de la gente que lo rodea.

Una pérdida también importante se da en el área económica, el adicto ocupa todo su dinero y bienes materiales en disponerlo para conseguir sustancias, y cuando acaba con el suyo, seguirá con el capital y bienes de su familia, pareja y amigos, pedirá préstamos muchas veces imposibles de pagar, hasta poner en riesgo su vida y la de los seres que lo rodean.

Otra pérdida significativa es en el área de la salud, el adicto consumirá y pondrá en riesgo, su salud , ya que debido al consumo excesivo, su cuerpo, irá resintiendo el daño causado, dependiendo de la sustancia serán los efectos en su organismo, por ejemplo, problemas del sistema nervioso central, úlceras, cirrosis, diferentes tipos de cáncer, problemas renales, hepáticos, etc….

También existen las pérdidas a causa de algún evento relacionado con el consumo,  como un accidente vehicular o una riña, que puede tener consecuencias fatales como  pérdida de la salud, de alguna parte del cuerpo, o incluso la muerte propia o de alguien mas.

Parte del proceso de rehabilitación será trabajar en esas pérdidas y en su aceptación. Algunas se pueden recuperar, como son el autocontrol, la confianza y el respeto de parte de los demás y de uno mismo. Mientras que las que no se pueden recuperar servirán de aprendizaje, crecimiento y superación.

Roxana Pérez Terán

Psicóloga Especialista en Adicciones

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Teléfono: 56 01 71 28


 

Un familiar con adicción es como tener un familiar en estado zombie

¿Alguna vez has visto alguna película de zombies? Para los que no lo hayan hecho les cuento que, estos seres descerebrados generalmente tienden a atacar a los vivos, ya sea para comer sus cerebros o para morderlos, infectarlos y que éstos se conviertan en zombies también.

En dichas películas generalmente hay un par de protagonistas que pueden ser grandes amigos o incluso ser pareja y en determinada escena, alguno de dichos protagonistas termina siendo lesionado por alguno de estos seres de ficción. Y ¿qué es lo que sucede?, pues el que está infectado le explica al que todavía no lo está, que tome un arma y que con esta le dispare a su cerebro, porque una vez que se convierta en zombie, ya no lo va a reconocer y hará todo lo posible por lastimarlo.

¿Has notado que algo parecido es lo que sucede cuando un integrante de la familia tiene alcoholismo o cualquier otra adicción?, este integrante de la familia realiza actos irracionales que dañan tanto a los integrantes de la familia como a cualquiera que conviva de cerca con ellos. Pero, ¿por qué?, se los voy a explicar:

Como especie, hemos logrado sobrevivir debido a una zona en nuestro cerebro que nos indica que todo lo que nos hace bien, vale la pena repetirlo y todo aquello que nos daña o no nos gusta pues, lo mejor es dejar de hacerlo. Me refiero al circuito de recompensa, mecanismo que opera de manera automática en nuestro cerebro para que hagamos muchas cosas sin pensar necesariamente en las consecuencias. Y es que este circuito está conectado directamente con otra parte del cerebro que es la encargada de medir las consecuencias (juicio). Así que cuando el circuito de recompensa se activa, el juicio valora que tan conveniente es realizar dicha acción. El problema es que la sustancia con la cual se activa este mecanismo (dopamina), es la misma que se produce con las sustancias adictivas y de esta manera logra placer para el cerebro (placer inconsciente), con lo cual hace que la lógica de una persona intoxicada quiera sentir más placer (gracias a la dopamina).

En una persona que ha desarrollado alguna adicción y que se ha rehabilitado, este mecanismo queda “dormido” hasta que nuevos niveles de dopamina lo activen (las emociones lo activan), y una vez que se activa, de manera automática la parte encargada de anticipar las consecuencias se desactiva y de esta manera, no entenderán razones y solo buscarán lo que su cerebro les está pidiendo y que en su propio pensamiento adictivo les generará ganancias “lógicas” (para ellos)… como si se activaran en un “estado de pensamiento zombie” de esta manera, ninguna lógica los podrá detener y buscarán consumir de nuevo la sustancia de su elección que les genera altos niveles de placer.

Como en las películas, ni todo el amor del mundo, ni aquellos lazos afectivos que unen a la persona con su entorno servirán para detener esta “necesidad” de consumir.

¿Cómo evitar esto? El antídoto existe (aunque no hay que olvidar que es una enfermedad incurable, progresiva y mortal) y se llama: tener conciencia de enfermedad, la cual puede ser tratada con la asistencia a grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos (según sea el caso) y con la ayuda de la Psicoterapia individual o grupal.

Así que, no juzgues a una persona adicta por su lógica de pensamiento, es parte de la enfermedad. Espero que con esta metáfora comparativa puedas entender que no lo hacen porque sean malos, lo hacen porque su cerebro les pide actuar así. Infórmate, hay gente especializada que te puede brindar la ayuda


Guillermo Rojas Ayón

 Psicólogo Especialista en Adicciones

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16 Oriente 3822-1

Col. Cristobal Colón Puebla, Pue.

rojasayon1@yahoo.com

Cel:2221 943890.

 

Drogas y sexualidad : Grandes enemigos



El alcohol como otras drogas, no sirve para conseguir lo que andas buscando, y además destruye lo que ya posees.


Vidal J.F


La sexualidad como conjunto de fenómenos emocionales y de conducta relacionados con el sexo, marca de forma decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo.

 

Considerada a lo largo de la historia como una fuerza natural innata, cada vez se llega más al convencimiento de que en ella también intervienen las influencias sociales. Así, desde tiempos muy remotos el hombre y la mujer han buscado sustancias que les permitan incrementar su placer sexual, y han recurrido a plantas, alimentos y, por supuesto, a sustancias naturales o sintéticas como lo son las drogas. Sin embargo, según todos los estudios realizados, las drogas tienen efectos negativos, no solo durante las relaciones sexuales, sino en la manifestación de la sexualidad en general.

 

Aunque al consumirlas en dosis bajas, aparentemente aumentan el deseo sexual, los daños que producen de forma irreversible no hacen a las drogas recomendables, ya que de inicio y en pocas horas provocan fatiga, dificultad para concentrarse, anorexia, apatía, insomnio, pérdida de memoria, depresión, irritabilidad y falta de deseo sexual.

Pero ¿porqué entonces muchos recurren a las drogas para manifestar su sexualidad ante una relación? La respuesta es que lo hacen porque se sienten inseguros o poco adaptados y desean experimentar sensaciones y emociones diferentes, que si bien las consiguen al principio, todo termina en impotencia de ambos sexos.

 

La realidad es que las drogas actúan en el sistema nervioso central y producen efectos estimulantes o depresivos, también en el terreno de la sexualidad, ocasionando grandes daños.

Si bien sus efectos inmediatos pueden reflejar mayor desinhibición, aumento de sensaciones, ninguna de ellas incrementa el deseo sexual a largo plazo, ya que esto depende de la concentración de hormonas en el organismo.

 

Las drogas pueden influir de 3 maneras sobre la actividad sexual: afectan el deseo, la excitación y el orgasmo; algunos de ellos tienen un efecto claro sobre la mente de las personas que las ingieren de modo que el deseo sexual se ve modificado; muchas drogas reducen el deseo sexual y otras lo incrementan actuando como afrodisiacos. Sin embargo, el hecho de que una droga aumente el deseo sexual de una persona no significa que mejore su actuación sexual o su placer.

 

El desconocimiento de las posibles consecuencias para la salud es un elemento importante en el consumo de drogas para satisfacción sexual por lo que se considera importante resaltar que los efectos de las drogas en la sexualidad son altamente peligrosos, ya que pueden causar daños irreversibles y lamentables en el consumidor de drogas.

 

Efectos de las drogas sobre el cerebro y la actuación sexual

Drogas


Marihuana








Alcohol y barbitúricos 








 Heroína, morfina, codeína y metadona (opioides) 






Estrógenos, esteroides, adrenalíticos y cortisona



Cocaína anfetaminas

Tipo de droga


Depresor 








Sedantes, depresores 








Narcóticos








Antiandrógenos  






Estimulantes 

 Efectos


 A largo plazo desinterés, síndrome amotivacional. Infertilidad en hombres y mujeres, alteración en esperma en hombres.


Depresión del sistema nervioso central, deterioro orgánico, impotencia sexual, dificultad a la respuesta orgásmica.


Depresión del sistema nervioso central y depresión de los centros sexuales. Alteración en el interés sexual (nulo deseo sexual)


Anulación de los efectos de los andrógenos en los centros sexuales cerebrales


Euforia temporal, deterioro del sistema nervioso central. Dificultad para la lubricación y erección , respectivamente.


Roxana Pérez Terán

Psicóloga Especialista en Adicciones

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Teléfono: 56 01 71 28

 

El Rol de las Emociones en el mantenimiento de las adicciones

 
 
Tome control de sus emociones de manera consistente y concientemente y deliberadamente transforme las experiencias de su vida diaria


 

 

 

Seguramente has visto películas en donde aparecen robots interactuando con humanos, y has notado que lo que marca una diferencia entre ellos es la capacidad de expresar emociones.Pero, las emociones ¿solo se expresan?

En realidad, de manera natural las emociones se producen (sienten) cada vez que interactuamos con nuestro entorno, cada vez que nuestros pensamientos nos llevan a recordar, cuando nos relacionamos con los demás o cuando nossentimos solos(as).

 

¿Y por qué existe quien dice que no siente nada? En nuestra cultura parece que existe una tendencia a tratar de negar o “eliminar” muchas emociones (algo que de manera natural sí sentimos), pero en realidad no es que podamos dejar de sentir, lo que sucede es que no tenemos la capacidad o habilidad de poder identificar y reconocer todas las emociones que nos embargan, al grado que mucha gente puede decir que no siente enojo, rencor, ira o vergüenza ante determinadas situaciones.

 

Principalmente las personas que han vivido experiencias traumáticas en la infancia (como vivir con una persona alcohólica o en un entorno de violencia) pueden aprender a “bloquear” dichas emociones, y por lo tanto llegar a creer que no tienen la capacidad de sentirlas.

 

Muchas de las personas que buscan un refugio en las drogas o el alcohol, lo hacen para escapar de emociones específicas, el problema es que en realidad de lo que están escapando es de la sensación desagradable que producen dichas emociones, o porque intentan encontrar emociones que creen que de manera natural no pueden producir y/o llegar a sentir. Por ese motivo, algunas personas buscan estar intoxicadas para poder expresar su cariño, amor, tristeza, dolor o ira.

 

¿Qué necesitamos hacer entonces? A través del autoconocimiento podemos re-aprender a reconocer e identificar las emociones que cotidianamente surgen a lo largo de nuestro diario vivir. Algunas técnicas como la meditación, el yoga, la reflexión, la atención plena (mindfulness) y el proceso psicoterapéutico son algunas de las soluciones para poder ayudar a estar en contacto con nuestras emociones y de esta manera poder expresarlas adecuadamente.

 

Es imposible no sentir, lo que sucede es que no tenemos la conciencia suficiente, por eso, una persona que se ha rehabilitado verdaderamente de sus adicciones, es una persona que ha adquirido la habilidad de reconocer sus sensaciones y emociones, tanto aquellas agradables como las desagradables, así, responde a ellas dejando de ser víctima comenzando(como en las películas de robots) a ser cada vez más humano.

 

 

Guillermo Rojas Ayón

 Psicólogo Especialista en Adicciones

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16 Oriente 3822-1

Col. Cristobal Colón Puebla, Pue.

rojasayon1@yahoo.com

Cel:2221 943890

 

Bibliografía:

La inteligencia emocional; Daniel Goleman, Ed. Punto de lectura

Eso nunca me pasará a mí; Claudia Black, Ed. Patria

 

Mindulness; Ellen J. Langer, Ed. Paidos

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¿Vives una relación codependiente?

-       “El amor es el regocijo por la sola existencia de la persona amada”. Jorge Bucay

 

¿Sigues creyendo que en una relación de pareja es necesario sufrir? ¿Qué el amor significa entregarlo todo sin esperar nada a cambio? Si tu respuesta es afirmativa, seguramente tus relaciones de pareja han sido tormentosas y conflictivas, y tú te preguntas, ¿Porqué si soy sincero/a, si entrego todo, tengo tan mala suerte en el amor? Pues temo decirte que el amor no es sufrimiento, no es inseguridad y mucho menos estar esperando a que el otro cambie o realmente “valore” todo lo que haces por él/ ella…

La codependencia dentro de una relación de pareja, se refiere a la relación en la que  descuidas tus áreas emocionales, psicológicas o físicas por estar al pendiente y vivir por completo para la otra persona con la que vives tu relación  de pareja. Esto es, si él/ella está feliz, tú estás feliz, sí el/ella está enojado/a tú estás temeroso/a porque se moleste, dejas de ser quien realmente eres, con tal de no enfadar o perder a tu pareja, evitas amistades o ropa que le moleste a tu pareja, e incluso puedes abandonar actividades que disfrutas porque a el/ella no le parecen.

Conforme va pasando el tiempo, el vacío emocional que sientes cada vez es mayor, te sientes vacio/a pues te das cuenta que por más que das a la relación no recibes lo que tu esperarías o mereces, y también conforme va pasando el tiempo, te estás abandonando más, vives con un pensamiento obsesivo hacia tu pareja, te has vuelto controlador/a, sientes que necesitas saber dónde está, con quién está, te atormenta pensar en que el/ella no estuviera en tu vida, pero dentro de ti, sabes y sientes que no eres completamente feliz, recuerdas con nostalgia lo feliz que eras antes, todo lo que has cambiado por el/ella, tus amistades, tu familia, tu independencia, y te preguntas, ¿Porqué no puedo dejar esta relación que me está dañando?

El vivir en una relación codependiente es similar a una adicción a cualquier sustancia, abandonas tus responsabilidades, te abandonas a ti mismo/a y toda tu energía y pensamientos van hacia tu pareja, en pocas palabras el/ella es tu adicción.

El trabajar, entender y superar una relación codependiente requiere todo un trabajo psicológico en el que se comprenda lo que realmente es el amor en una relación de pareja estable y madura en la que predomine la confianza, la seguridad, la independencia y sobre todo el respeto por uno mismo. El amor no es sufrir, ni dar todo por la otra persona, mucho menos cambiar tu esencia o abandonar tus gustos e ideales por agradar a la otra persona. El amor es acompañamiento, es admiración y aceptación de lo que la otra persona es, es motivación e impulso hacia crecer tanto individualmente como en pareja y sobre todo es disfrutar, el camino que recorren juntos, lado a lado.

 

 

Roxana Pérez Terán

Psicóloga Especialista en Adicciones

Facebook: /SI-Salud Integral

Twitter: @SiSaludIntegral

Teléfono: 56 01 71 28

 

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