Primera parte: Identidad de género por Mayra Pérez Ambriz

 

 

                         "No me etiquetes, soy una persona, no un género"

 

 

Construyendo la identidad, sus variaciones y consecuencias sociales

 

Los discursos científicos, jurídicos, sociológicos o aquellos construidos por los medios masivos de comunicación, desempeñan un papel fundamental en la conformación de las identidades de género, y, en consecuencia en la propia definición de sexo y sexualidad. Las comunidades científicas crean verdades sobre la sexualidad que los cuerpos incorporan y confirman remodelando, en su momento, el ambiente cultural. Algo similar ocurre con la transmisión de la verdad sobre el sexo que emprenden la prensa, la literatura, la televisión o el cine; los discursos son recogidos por sujetos que re-interpretan a partir de ello sus experiencias sobre la propia sexualidad y el propio género.

 

La variación de género se refiere a una serie de formas por las que las personas no pueden o no quieren aceptar las normas de género tradicionales asociadas a su sexo biológico. Puede incluir opciones maritales, reproductivas, al respecto de su ocupación laboral y opciones de arreglo personal.

 

Mientras que muchas formas de variación de género ya están aceptadas socialmente, otras siguen siendo estigmatizadas, de hecho, algunos padres se preocupan o disgustan mucho cuando su hija prefiere a los niños como compañeros de juego o quiere jugar al fútbol.

 

¿A qué se deben los comportamientos variantes del género?

Bien, esta pregunta no tiene sólo una respuesta, mas es innegable que si respondemos a estos comportamientos desanimando, avergonzando, apenando o hasta golpeando a los y las niñas podemos contribuir negativamente a su  desarrollo, las hostilidades a las que dan pie los “deber ser” de los géneros, pueden causar desgaste emocional en los infantes y dificultar el desarrollo de su autoestima.

 

¿Qué es la identidad de género?

La identidad de género es un proceso de percepción subjetiva y psicológica mediante el cual, todos y todas nos reconocemos como hombres o mujeres, ésta, es una etapa importante del desarrollo que ocurre entre los 2 y los 4 años de edad. Otros estudios señalan que la identidad de género se adquiere al año de vida, sin embargo, es el poder nombrarlo a través del lenguaje cuando adquiere un papel fundamental, por ello, las edades que mencioné antes, son las que suelen tomarse en cuenta. Durante este tiempo, muchos niños/as, aunque no todos/as, “prueban” diferentes papeles. Este tipo de experimentación es un comportamiento habitual y saludable, de hecho es común que cuando el niño o la niña llega a edad escolar y toma más contacto con sus pares en el ambiente de la escuela pueden tornarse menos frecuentes, aunque entre las diferentes posibilidades, se encuentra que a veces, disimula u oculta dichas conductas para pasar desapercibido/a y evitar la crítica de sus compañeros más allá del hecho de que sea algo que prefiera.

 

Se ha considerado que la identidad de género es un espectro de creencias y emociones en lugar del sentido tradicional de una dicotomía entre lo masculino y lo femenino. La identidad de género tiene etapas de desarrollo paralelas al desarrollo cognitivo, así, los niños entre 1 a 4 años de edad tienen una identidad de género muy fluida, ser niño o niña no les importa mucho, esta indiferencia se convierte en una idea rígida del género entre los 4 y 7 años donde los niños y niñas se hacen cumplir estrictamente, las reglas sociales impuestas. La tendencia de los infantes es a pensar que es su ropa y sus juguetes lo que los hace niños o niñas. En la niñez avanzada, la identidad madura y pueden entender que el género se relaciona con su sexo biológico, específicamente sus órganos sexuales.

 

Actualmente las actitudes de las niñas son muy similares a las de los niños en sus intereses y aspiraciones y experimentan, aparentemente, el mismo grado de socialización que ellos, identificar su rol de género es más complicado por la misma razón. En cambio los niños, continúan peleando con la manera de expresar su identidad de género cuando prefieren actividades vistas socialmente como femeninas. Generalmente temen que amar el arte, la música o el drama pueda significar que no son lo suficientemente masculinos. Esto se lo debemos a la falta de una educación sexual formal generalizada a todas las edades, en todas las escuelas, mucha gente todavía mal entiende que una persona homosexual es una persona de sexo masculino que manifiesta algún grado importante de identificación con la feminidad, expresada en actitudes, gustos, manerismos o prácticas sexuales. Esta ambigua percepción mete en un mismo saco a una gran variedad de perfiles identitarios. Así no sólo la población en general sino distintos “expertos” en salud, califican como homosexuales a diferentes personas en función de su apariencia y que no siempre lo son. Afortunadamente en la actualidad adolescentes y adultos jóvenes se encuentran informados y consideran a la identidad de género y la preferencia sexo-genérica mucho más fluida y modificable comparada con generaciones anteriores es decir, también existe menos presión sobre los hombres para probar su masculinidad.

 

 

Continuará (…)

 

Mayra A. Pérez Ambriz

Médica Sexóloga Clínica

@Sexologia_SI

 

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